.
.
El thriller vasco aprieta el gatillo

.

Miguel Pérez
4 de enero 2026
.
.
.
De curiosidad casi etnicista a artefacto prometedor y objeto de deseo.
Así puede describirse la trayectoria de la novela negra con pedigrí vasco, que durante el recientemente finalizado 2025 se ha convertido en un subfenómeno cultural que llena las mesas de novedades en las librerías.
Junto a lo último de Jo Nesbo, Michael Connolly, Ian Rankin, Arnaldur Indridason, Camilia Lackberg e, inevitablemente, Freida McFadden, se han colado desde el otoño no menos de una docena de propuestas sólidas, audaces y en bastantes casos multiventas, firmadas entre otros por Mikel Santiago, Alfonso del Río, Txemi Parra, Haizea López, Lide Aguirre o Javier Díez Carmona, sin olvidar las siempre seguras ediciones completas de Dolores Redondo, Eva García Sáenz de Urturi e Ibon Martín.
Al ‘euskal noir’ le queda una «larga vida», según editores y escritores. El reto, dicen, es mantener la calidad y no desviarse del camino.
Seguir conservando la familiaridad de los lugares y de las costumbres, unas tramas intensas llenas de capas y unos personajes modernos alejados de los clichés. Los protagonistas del ‘noir’ vasco son realistas, complejos, con una notable capacidad de crítica social. Tienden más a los perfiles de Petro Markaris o Andrea Camilleri
que a los detectives de Dasiell Hamett. Abundan los antihéroes, los hombres y mujeres a veces condicionados por los traumas de la vida y muchas veces tan corrientes como el vecino de al lado. Hasta que la maldad les conduce a territorios inhóspitos.
Algunos ejemplos resumen este universo. Como el cubano Osmany Arechabala, el personaje de la popular trilogía de Díez Carmona –’Justicia’, ‘Solas’, ‘Venganza’– que llegó a un Bilbao gris para conocer cómo había muerto su hijo y detrás de la tristeza y la nostalgía oculta una gran sensibilidad y deseo de justicia.
O la inspectora Gloria Maldonado, una creación del novelista y guionista Txemi Parra que funciona como el perfecto personaje áspero, irritante y complejo que se gana al lector a medida que pasa las páginas.
Comercialmente, el thriller hecho en Euskadil se ha visto favorecido por la voracidad de una industria editorial española que en 2024 vendió 77 millones de ejemplares. En 2025 se espera que tal cifra haya quedado superada después de que el sector haya encadenado once ejercicios de crecimiento constante.
Además de la prolija producción y la búsqueda constante de nuevos talentos que alimenten la máquina, son buenos tiempos para el género. La novela policiaca es popular, rentable y ha resucitado. Se ha renovado y hecho simbiosis con la televisión y las plataformas de streaming, como revela el éxito de ‘Detective Touré’, basada en los libros de Jon Arretxe sobre un guineano afincado en Bilbao que se mete a detective improvisado.
Lo más leído en 2024 y 2025 en España ha sido literatura negra, líder en el ránking de ventas en librerías seguida de la histórica. Todo este fervor ha generado una suerte de regionalismo noir, que ha termindo de desvanecer la idea de que una trama ambientada en el Urdaibai, Segovia o un pueblo de Albacete son singularidades casi folclóricas. Pedro Feijoo, Manel Loureiro y Ángela Banzas, finalista del último premio Planeta, triunfan en el thriller gallego y rural. Como sus colegas vascos, incorporan abundantes elementos atmosféricos, aunque recurren más profusamente a la mitología.
Agustín Martínez, la joven Mar R. Ayamonte –con una legión de adeptos en Internet– y el último fenómeno, Custodio, forman parte del sur noir, mientras Pedro Martí ha tenido considerable éxito en dar a conocer el manchego criminal al convertir Almansa en el trepidante e hipnótico escenario de una desaparición en ‘La mala hija’. Más cerca del País Vasco, Marta Huelves se consolida con ‘Flor de agua’ como sólida representante del suspense astur.
RASGOS PROPIOS
El País Vasco disfruta de una singular concentración de autores y de elevadas ventas
AMPLITUD DE MIRAS
El regionalismo del género ha desvanecido la idea de que una trama en Urdaibai o Albacete es folclorismo
¿Qué diferencia a Euskadi del resto de autonomías? El principal rasgo identificativo reside en el número de escritores dedicados al misterio, según Unai Goikoetxea, que ha publicado la envolvente ‘Oscuridad sin sombras’.
Y es cierto. La concentración de autores por metro cuadrado resulta llamativa y además se retroalimenta: se conocen entre sí e incluso quedan para charlar. Segundo rasgo distintivo: el éxito popular, las ventas. Baste el ejemplo de ‘La chica del lago’, de Mikel Santiago, cuya primera edición salió en noviembre pisando fuerte con 100.000 ejemplares.
Y queda un tercer factor: la cantera. El género sigue produciendo obras talentosas como ‘El astronauta’, un thriller psicológico y existencial absorbente con el que el periodista Pascual Perea ha saltado este año a uno de los ‘grandes’ sellos, Espasa.
El ‘euskal noir’ fagocita elementos de la novela nórdica y, más en concreto de la escandinava. Existen coincidencias en el manejo del paisaje o las sensaciones, por no hablar de la creación de situaciones opresivas, que marcan distancia con esa otra corporeidad más física del ‘pulp’ y el ‘hard-boiled’ norteamericanos, pese a que muchos autores vascos se confiesan devotos de Chandler, Hammet o James Ellroy (aparte de Juan Madrid o Vázquez Montalbán). Bilbao, San Sebastián, la costa vasca, Gernika, Urdaibai y hasta el valle minero vizcaíno (’Alma negra’, de Ibon Martín) o la central de Lemoiz (’La última princesa’, trepidante ficción de Alaitz Leceaga) terminan transformados en un personaje más de las tramas y familiarizan al público con la obra.
Con el final de ETA, el género en Euskadi ha abierto su espectro a tramas más diversas, como sucede con ‘La vida privada de Piero Garza’, donde Lide Aguirre ahonda en el mundo de las ciberestafas y los engaños en las redes. Sin embargo, con todo ese desarrollo novelístico, es imposible dejar atrás a José Javier Abasolo, jurista fallecido en 2022, el origen de todo.
La generación actual es deudora de este brillante escritor –y su personaje, el exertzaina Goiko– que se atrevió a cultivar la novela negra vasca cuando nadie apostaba por ella.
.


.
.
.
![]()
.
.
.
.
.
.
