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«A los personajes de mi novela te los puedes cruzar por la calle»

«En Zamora tenemos que poner en valor las obras que tenemos de Baltasar Lobo con su centro de arte»
El escritor Eduardo Fernán-López. / José Luis Fernández / LZA
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El villalpandino Eduardo Fernán-López ha publicado su segunda novela de género negro «El balanceo del Alacrán» con el sello Destino, tras el éxito de su ópera prima «La dentellada» que ya alcanza las seis ediciones y transcurre íntegramente en la ciudad de Zamora.
¿Cómo surge esta novela?
El detonante fue un hecho real. Con «La dentellada» (su anterior novela ambientada en Zamora) fue el caso del Quintas el que me dio un poco la idea. Ahora vivo en Galicia y estaba en Vigo cuando se hundió el Vila de Pitanxo, el último gran naufragio que ha habido en la historia de los marineros gallegos. Nunca había vivido un naufragio en primera persona. Me di cuenta de que las caras habían cambiado y había un silencio que no era normal. Fui consciente por primera vez de lo que era la tragedia de un naufragio. En este momento puse el radar y según iba comenzando la prensa a dar esbozos, me empecé a hacer muchas preguntas.
¿Cómo fue encontrando las respuestas?
En Vigo tengo bastantes amigos que se dedican al mundo del mar. Pregunté a quienes habían trabajado de marinero, gente que trabaja en el puerto, que trabaja en la lonja, que ha trabajado en astilleros y en alguna armadora. Según me iban dando respuestas, yo iba teniendo más preguntas. Fui investigando, fui arañando y sin quererlo, monté un poco la trama de una futura novela. En ese momento no la escribí porque estaba escribiendo otra historia, que fue la que iba entre «La dentellada» y esta. «El balanceo de Alacrán» no es una novela sobre el Vila de Pitanxo, pero sí que es un homenaje a los muertos en ese naufragio y de todos los naufragios que ha habido en la historia gallega, ya sean por la mala suerte, o como es en el caso del balanceo, por el egoísmo de una persona.
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El escritor Eduardo Fernán-López antes de la presentación de su novela. / José Luis Fernández / LZA
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¿Por qué la ubica en Vigo?
Me hacía falta un puerto pesquero importante y una ciudad un poco más grande, pero no tanto como en Zamora, donde todo el mundo se conociera. Era un lugar perfecto.
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Los capítulos comienzan con el lugar y el día donde acontece. ¿Por qué?
Hay dos tipos de capítulos, el capítulo genérico, que es similar a “La dentellada», que se narra en tercera persona y tiene unas entradillas muy cinematográficas. Cuando indicas dónde es el lector ya se sitúa, vas directamente a la acción, algo que en una novela negra es muy importante. También otra parte de la novela deja capítulos mudos en el inicio, se dan una vez al día, por tanto, en la novela hay doce porque transcurre en doce días, y se narran en primera persona, y ahí tenemos un personaje que aparece desde el principio, que nos está contando un poco su día a día, pero, poco a poco, va contándonos historias de su pasado, y historias de su presente.
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¿Cuántos borradores escribió de la novela?
Ha habido cuatro en los que he escrito o la novela entera o grandes partes. Primero un borrador donde escribo, escribo y escribo que suelo tardar unos tres meses. Luego reescribo ese borrador. Dejo un mes y pico entre medias, que eso es un consejo que da Stephen King (risas). Luego incluí algún giro más, ya que yo no estaba contento con el final y hubo una nueva reescritura a partir de la mitad de la novela para introducirlos y meter a un personaje más, darle un poco más de profundidad a la trama en primera persona. Una vez que tengo la novela y que estoy contento con la novela en sí, lo que hago es trabajar los diálogos, solamente los diálogos, porque si solo leyendo el diálogo, saltándote todas las narraciones y todas las descripciones, la novela avanza y funciona bien, es que el texto va a funcionar.
Diálogos
Sin embargo, el diálogo no es el peso fuerte de la novela.
No, de hecho, me lo comentaba mi editor que hay escritores que lo vuelcan todo en el diálogo. A mí el escritor hispano argentino, Ernesto Mayo, me dio un consejo una vez, que el diálogo tiene que estar si hace avanzar la trama, si no, esto no va y le hago caso.
Muertes, un periodista y policías están presentes en la trama.
Siempre puedes inventarte un periódico, pero creo que los personajes tanto de «La dentellada aparecía una periodista de LA OPINIÓN DE ZAMORA como en este caso el periodista, el redactor de El Faro de Vigo, son personajes que aportan mucho a la trama y son fundamentales para hacer avanzar la historia. En la vida real cuando sucede un hecho trágico la prensa quiere saber más, y la policía intenta evitarlo, es un contrapeso fundamental. En una investigación real, que es lo que yo busco en mis novelas, tiene que estar la prensa.
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El escritor Eduardo Fernán-López acompañado de Julio Eguaras. / José Luis Fernández / LZA
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Plantea una pareja de policías que forma parte de un equipo de investigadores.
Sí, en este caso tengo a dos policías, un inspector, Tristán Negreira, y una subinspectora, Virginia Almada, que se contraponen muy bien porque les he intentado nutrirlos de estas características gallegas que se contraponen. Él es el típico gallego que va con la morriña encima y ella es esa mujer gallega echada para adelante que bebe de las raíces de estas mujeres que los marinos eran marineros y ellas manejaban la casa y tenían que sacar adelante la familia.
En una novela negra los personajes tienen que ser creíbles, la ciudad reconocible y tiene que tener crítica social
Adereza la novela con muchas tramas paralelas, incluso salta a Argentina y realiza una fuerte crítica social
Sí. Yo creo que esa es la base fundamental de la novela negra y policial. Yo siempre digo que para mí la novela negra cuando la leo y cuando la escribo tiene que tener tres pilares fundamentales. Uno son los personajes que tienen que ser creíbles. Tanto los policías como los delincuentes, tienen sus claros y sus oscuros y que no los podemos encontrar por la calle perfectamente. Puede ser la persona que toma un café al lado de tu casa o con la que te cruzas. El segundo es que la ciudad donde transcurra la novela sea reconocible y el tercero es que la novela tenga una crítica social, sobre todo en un caso como el que narramos en este, de un naufragio y de una corrupción constante en la empresa del armador.
Zamora, según va avanzando la trama, va cogiendo un peso específico que al final de la historia y también es un guiño a la ciudad.
Zamora, de alguna forma, también está presente.
Sin desvelar mucho, Zamora, según va avanzando la trama, va cogiendo un peso específico que al final de la historia y también es un guiño a la ciudad. No tiene el peso que tiene la «La dentellada», pero aparecen lugares también muy reconocibles. Aparece El Venecia y un algún guiño a nuestra historia porque aparece Baltasar Lobo en los jardines que llevan su nombre. Formo parte de esa gente de la cultura, la gente de la historia de Zamora que quiere que haya ese gran centro cultural que se merece porque fue uno de los zamoranos más internacionales junto a Delhy Tejero y a León Felipe. Para mí son puntos fundamentales uno de la pintura, otro de la poesía y otro de las culturas que merecen ser reconocidos y ser llevados como bandera de Zamora. Nosotros tenemos la oportunidad d tener ese centro de arte que cualquier otra gran ciudad europea querría tener. Otros se pegaría de tortas por tener todas las obras de Baltasar Lobo porque es muy reconocido y muy querido, pero tenemos la suerte de tenerlas nosotros y debemos ponerlas en valor.
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Con su segunda novela editada da el salto a una gran editorial, a Destino.
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El escritor en una librería de la capital donde ha presentado su segunda novela. / J. L. Fernández
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Sí, ha costado. Son más de cuatro años desde «La dentellada» que ha tenido ya seis ediciones. La gente me preguntaba que si no escribía y yo no he dejado de escribir, solo he dejado de publicar. Luego escribí esa otra novela que está en el cajón y que espero que salga y ya me puso con esta. La primera funcionó muy bien gracias al boca a boca y al cariño que le fue dando la gente y eso me abrió puertas, primero a llegar a una agencia de representación que se interesó por mi trabajo. Una vez que llegué a la agencia, esta fue llamando a puertas que yo posiblemente no sabía ni que existían. Cuando pensaba la posibilidad de que algún día fichara por alguna editorial pensaba en Destino por lo que significa dentro de la literatura española y por los nombres que ha tenido. Pienso simplemente Miguel Delibes y compartirse con un autor tan importante como es Delibes ya me parece un sueño cumplido.
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El escritor Eduardo Fernán-López. / José Luis Fernández / LZA
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«El balanceo» es autoconclusiva, pero ¿se plantea más casos en el área metropolitana de Vigo?
Esta novela puede dar lugar a una saga. Los personajes de los policías son un grupo que está bastante bien formado y que puede dar lugar a algún caso más también autoconclusivo. Mi idea es que todas mis novelas se puedan leer independientemente sin haber leído las anteriores.
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Lo más difícil de este texto ¿qué ha sido Eduardo?
La documentación. Yo tardo un año, más o menos, en documentar cada una de mis novelas porque voy al lugar donde ocurren las cosas. No tengo ni idea evidentemente de cómo funciona un barco de pesca, por lo que tengo que ir a que me enseñen a cómo funciona un buque que va a las aguas de Terranova o al Gran Sol y pasan meses allí. Me tienen que explicar cómo funciona, dónde está la sala de máquinas, cuánto peso pueden llevar, cómo funcionan las redes, cómo se recogen o bien qué pasa si se enganchan esas redes y no se pueden recoger incluso cómo suenan las alarmas de aviso para que los mediadores sepan lo que ocurre dónde están los botes salvavidas… A la investigación histórica se une otra investigación, la policial porque tienes que hablar con agentes de la policía para que te digan si esto lo puedes hacer o esto no. A ello se une la parte médica y luego también la periodística… al final intentar que sea creíble la vida del periodista no meterla a la gamba. Todo eso al final te da esas pautas para crear lo que yo llamo «la Biblia de la novela» que es un cuaderno que yo tengo a mi lado y Post-its de distintos colores donde aparecen toda la información que a lo largo de la novela voy a ir colocando según vaya viendo las pautas y las pausas.
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Desde la izquierda, Fernando Cartón Sánchez, Félix G. Modroño y Eduardo Fernán-López en la presentación de «Sol de brujas», novela de Modroño. / Archivo
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¿Qué tiene Villalpando para que tenga un ramillete de distintas generaciones de escritores?
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Realmente no lo sé, pero es verdad y … eso que nos hemos quedado sin librería. Es un pueblo que siempre ha tenido actos culturales que siempre han funcionado muy bien, y hay un grupito que nos ha dado por escribir y que hemos encontrado editoriales que nos han apoyado. Somos Félix G. Modroño, que vive profesionalmente de la escritura, Luciano López Gutiérrez, Fernando Cartón y yo.
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